Siempre hay un punto de partida. Por pequeño, oscuro y
remoto que quede en nuestra memoria. Siempre lo hay. Y este, en mi caso es
Gandía. O Candía. Dicen de su nombre que tiene el origen en un nido de piratas,
un nido de terror creado por marineros andalusíes de las costas levantinas en
Creta. Y que llevaba su nombre. Desde allí y tras ultrajar a la mitad oriental
del Mediterráneo, fueron depuestos de la hermosa isla griega y devueltos a sus
costas, donde fundaron Gandía.

Fuere como fuere, el punto cero no está exactamente dentro
de las murallas medievales de la afamadísima ciudad ducal de Juan Borgia y
Cattanei, sino en un promontorio que se levanta 106 metros sobre el nivel del
mar, unos 3 km al norte. Promontorio que ha visto elegantemente llegar y sucumbir
cultura tras cultura con las idas y venidas de un mar que en tiempos llegó a la
misma base de la montaña. Se dice que por allí desfilaron nuestros peludos
antepasados que bajaban desde sus cuevas en las estribaciones del Mondúver. Y
que más tarde, algún romano decidió recluirse en el Jardín de las Hespérides y
dejarnos algún resto de su queridísima terra
sigillata.
Con el tiempo hasta floreció una sublime cultura andalusí. Xarq Al-Ándalus, las tierras andalusíes
del este. Y como todo el mundo sabe, lo sublime siempre llama a la rapiña. Así
que cuando los andalusíes fueron arrasados por los almorávides, al promontorio
le creció un castillo para vigilar todas las tierras comprendidas entre las
vecinas Colla-Aeria (Cumbre Alta o
Cullera) y Daniya. El mismísimo Cid,
junto con Pedro I de Aragón, tuvo un encontronazo en el castillo de Bayren, que
así se llamó, con las tropas de Muhammad Ibn Tashfin a las que consiguieron
dispersar. Sin embargo el ingenio almorávide para la guerra consiguió hacer de
las tierras levantinas un tira y aflojas de idas y venidas entre Dios, Yahvé y
Alá hasta que Jaime I decidió poner fin a la contienda. Dicen que incluso
habiendo vencido, tuvo que entrar con la senyera
en posición de rendición porque el arco de la puerta de acceso al castillo
no era lo suficientemente alta para tamaña grandiosidad… En fin, dichos a
parte, la verdad es que hasta que no le prometió por escrito al valí Zeyyán de
Valencia respetar todas las posesiones musulmanas, no se le dejó pasar con su
insigne y horizontal bandera. Así sabemos que, decidiéndose a bajar de las
alturas, fueron poblando Bani-Ubba (Beniopa),
donde ya les habían precedido una villa romana imperial y por supuesto, los
sempiternos restos visigodos que en todo territorio confieren el don de la
gracia a la palabra reconquista, llenando muchas bocas y no menos bolsillos…

El castillo, con el devenir de los años sufrió la ruina del
tiempo, hasta que en 1399, el primer Duque de Gandía, Don Alonso el Viejo
decidió ponerle ojos de nuevo a las alturas y fundó una ermita consagrada a San
Juan entre las destartaladas torres. Y a sus pies, una alquería fortificada
destinada a ser la avanzadilla frente a piratas berberiscos. No obstante, un
siglo más tarde, la ciudad tuvo su propio Renacimiento de manos de los Borgia y
su cantarella, cayendo el castillo y
su ermita en el olvido más absoluto… hasta que en el siglo XVIII llega a
suprimirse el culto.
El castillo quedó abandonado, olvidado, perdido entre
matojos de altramuces silvestres que habían sido utilizados para envenenar las
puntas de las flechas a sus antiguos ocupantes. Hoy quedan cuatro paredes, la
puerta de acceso, un par de torres venidas a menos sobre una caída de la
montaña y un aljibe. Y las vistas… Las mismas que tuvieron y tenemos. Unas vistas
preciosas sobre el Mediterráneo…
Y desde aquí, punto de partida, comienzan mis viajes. A lo
largo de los años han ido tejiendo tal cantidad de hilos que han acabado
formando una hermosa y resistente tela de araña sobre el globo que nunca me
cansaré de ampliar y recorrer. Y de compartir.
Comenzar a tejer palabras, en un blog o en un bloc, siempre es complicado. Nos pinchamos los dedos hasta descubrir el dedal y la técnica adecuada. En tu caso, se ve que te has punzado poco las yemas. Me apasiona la idea de mezclar vida, viajes e historia y, aunque no me gusta en exceso la ciudad de que provenimos, me ha apasionado cada párrafo. Y, como además, lo mío es antigua y medieval y hay información interesante al respecto, pues con esta entrada me tienes "ganao" :)
ResponderEliminarSi das el segundo paso en esta aventura (que deberías darlo), cuenta conmigo para acompañarte en ello! ;)
Me alegra muchísimo :) La verdad es que me costó un tiempo darle forma... Pero bueno, parece que algo empieza a perfilarse... y espero que vaya evolucionando. En cuanto a la historia... probablemente el 95% de la entradas se refieran a antigua y medieval, que forman parte de mis sueños ;) Y como mucho algo de la primera parte de moderna.... Un besote!!
EliminarSé que pecaré de poco objetivo y sabes que mi apego a este lugar es circunstancial pero dado que todo tiene un principio y un final y puesto que lo que nos mueve a vivir es precisamente esto, el parto, no ha habido mejor comienzo posible en tu historia que el que has alumbrado.
ResponderEliminarEstoy seguro de que en cada una de tus historias tendrás la habilidad de conquistarnos y dejarnos asombrados y espero pacientemente que la infancia de esta historia refleje lo que hemos intentado transmitirte con todo nuestro cariño.
Un beso y que el final de esta historia tarde mucho tiempo en llegar.
:) Nuestro apego a ese lugar pudiera haber sido otro muy diferente si en lugar de destrozar una ciudad en un enclave tan privilegiado, la hubieran sabido conservar... De todas formas, viene de familia, eso de saber mirar con "los otros ojos" las cosas, las circunstancias y la vida en general. Muchas gracias ;) Seguiré a vuestro lado mucho tiempo... con vuestra ayuda por supuesto :)
ResponderEliminarEnhorabuena por este magnífico inicio de la andadura qe está por venir. Nada mejor que fijar los cimientos y declarar el kilómetro cero de todo un diario de impresiones personales. Me gusta mucho el lenguaje fluido y directo, pero a la vez con detalle y armonía. Espero que nos sigas enganchando con tus pasajes históricos y cumplas con regularidad tu "deber" de alimentar nuesta curiosidad, tal como Ericleops hizo con su promesa ante Alejandro (aquí es donde meto la pata fijo).
ResponderEliminarSaludos
Roberto
¡Gracias Rober! Por seguirme, pero más todavía por empujarme ;) Y sí, espero hacer como hizo Ericleops desde su urna funeraria con Iskender y el reino allende el Ganges. Por cierto, como bien has dicho, los arcos sí pertenecen al mihrab de la mezquita :)
Eliminar¡¡Un saludote!!